Cómo apoyar a mi hijo(a) adolescente a mejorar su conducta

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Una situación bastante común en la práctica clínica dentro de la atención a familias, es la de la aparición de problemas en el entorno familiar a partir de las formas de comportamiento de sus integrantes, siendo particularmente la adolescencia un posible reto para los padres quienes pueden requerir de habilidades para manejar adecuadamente la rebeldía, la desobediencia, el descuido escolar y los problemas de conducta (Garnica, et al. 2013). Debemos considerar en este punto que si bien las conductas problemáticas de algunos adolescentes son relativamente comunes, en algunos casos esto puede representar un riesgo potencial. De igual forma, muchos de los intentos de los padres, si bien tienen el deseo y disposición de apoyar al adolescente, en algunas ocasiones pueden tener dificultades en la aplicación de reglas y límites.

 

Pongamos un ejemplo:

 

Marco es un joven de 14 años que actualmente cursa la secundaria, sus padres están preocupados pues en los últimos 4 meses su hijo ha estado llegando tarde a casa. Ellos consideran que es importante que Marco socialice y tenga la oportunidad de conocer a otros jóvenes, han intentado hablar con él y establecerle una hora límite de llegada a casa. Si bien las primeras veces Marco se apegó a tal norma, posteriormente se retrasaba media hora y actualmente llega casi dos horas después de la hora límite. La primera vez que Marco llegó una hora tarde la estrategia de los padres del joven fue sancionarlo con un fin de semana sin permiso de salir, a lo cual Marco reaccionó de forma agresiva y en total desacuerdo. Los padres consideraron que quizá estaban siendo severos y consintieron la salida de Marco, este volvió a llegar tarde de nuevo y desde entonces es un comportamiento frecuente que empieza a ser problemático pues los padres de Marco sospechan de consumo de alcohol y tabaco en este.

 

Podemos entrever en el caso anterior la necesidad de analizar algunas cuestiones, principalmente, ¿cuál es la conducta problema y qué la mantiene? ¿por qué la estrategia de los padres de Marco parece no estar funcionando? ¿qué pueden hacer sus padres para que este cumpla con el horario de salidas? ¿representa un riesgo para Marco el no cumplir tal regla? Si bien pudiéramos dar respuesta a esto por puro sentido común con la exposición que hacemos del caso, es necesario apoyarnos en algunos principios de la psicología conductual. Desde este marco de referencia encontramos que los padres de Marco están manejando ineficientemente algunas contingencias, en este caso, no cumplir las sanciones, ya que pese a advertencias y amenazas de castigo, como vimos en la parte anterior, estos no se aplican.

 

Vayamos desglosando algunos elementos para hacer más accesible la afirmación anterior. Dentro de la psicología existen diversas propuestas para estudiar casos como el de Marco y sus padres, nosotros emplearemos la que deriva de la literatura operante, pues consideramos que esta nos permite describir y explicar la relación entre los elementos antecedentes, presentes y consecuentes de una conducta, en este caso el comportamiento problemático y la implementación de reglas y límites. Si bien se necesitarían aún mayores datos sobre el caso que se ha expuesto, nos bastara con identificar, primeramente, la conducta problema (también podemos llamarle conducta-objetivo, ya que se considera que esta puede ser trabajada, ya sea para su reducción o modificación, o bien, la adquisición de nuevas formas de conducta deseables).  Siendo claro que en el caso de Marco es la llegada tarde a casa, lo cual representa el no cumplir un límite establecido por sus padres y la posibilidad de aparición de conductas de riesgo (consumo de alcohol y tabaco).

 

Sin embargo, es necesario ver que existen elementos alrededor de esta forma de comportamiento. Centrémonos en qué hicieron los padres de Marco cuando intentaron comenzar a sancionar cada vez que este llegaba tarde, es decir, trataron de establecer una consecuencia por su conducta. Si bien es bastante común que los padres intentan por medio de la advertencia poner en claro algunas reglas y límites en el hogar, o bien, su sistema de restricciones en caso de no cumplirlas, esto no funciona la mayoría de las veces y puede incluso ser perjudicial o inútil. Esto se debe a que la advertencia no es en sí misma una sanción y al no aplicarse con cierta inmediatez no se logra tener el efecto deseado sobre el comportamiento que los padres tratan de corregir. Lo anterior también puede derivar en que los padres centren su atención en las conductas inadecuadas, señalándolas constantemente, dándole prioridad a estas o siendo constantes fuentes de discusión con sus hijos, dejando de lado muchas veces la posibilidad de reforzar conductas adecuadas.

 

Es importante señalar que los seres humanos aprendemos formas de comportamiento gracias a las consecuencias que estas suelen tener. En el caso de Marco este aprendizaje termina por formular lo que llamamos contingencia, es decir, la relación entre la situación-antecedente (posibilidades de salir de casa bajo ciertos límites), la conducta (no apegarse al límite, la hora de llegada) y la consecuencia (regaños y advertencias); tomando en cuenta que la consecuencia, por repetición, se convierte en un antecedente en próximas ocasiones, lo cual eleva la probabilidad de que Marco siga llegando tarde, en otras palabras, aprendió esta conducta pues ha sido reforzada. De lo anterior, es preciso que hablemos de tres condiciones que cumplen una función distinta dentro de una contingencia: el reforzamiento, el castigo y la extinción. Tenemos entonces que:

 

Reforzamiento. Es el principal procedimiento para aumentar la conducta (Caballo, 1998), encontrando el más potente de estos en el comportamiento social (Patterson, 1975).

 

Castigo. Implica la presentación de un evento aversivo (castigo positivo) o el retiro de un evento positivo que procede a la respuesta (castigo negativo) (Garnica et al., 2013).

 

Extinción. Se refiere a la identificación de lo que refuerza la conducta para posteriormente eliminar tal reforzamiento (Caballo, 1998).

 

Por tanto, en el caso de Marco la estrategia de sus padres de advertirle sobre una restringir sus salidas y finalmente no cumplir con tal regla, ni él ni sus padres, se aumenta la conducta. Dicho de otra forma, Marco continúa llegando tarde y cada vez con mayor distancia con respecto a la hora límite que sus padres desean respete. La estrategia simplemente no funciona pues a la vez que se trata de evitar una forma de conducta que los padres consideran inadecuada, es decir, castigándola, terminan reforzándola. Se puede inferir que, por lo conceptos anteriormente expuestos, los padres de Marco precisan identificar qué refuerza la conducta de este y extinguir tal condición. Es aquí donde la ayuda profesional cobra relevancia, ya que al enfrentar estos problemas los padres pueden llegar a sentirse estresados o bien molestos por el poco impacto que tienen sus acciones (o reglas) sobre el comportamiento de sus hijos. Un psicólogo responsable optará por el método que resulte más efectivo a tal situación, siendo en el manejo de contingencias, un elemento crucial en lo que denominamos Entrenamiento de Padres.

 

Como lo hemos mencionado, se puede adquirir, modificar o eliminar una conducta si aprendemos a manejar las consecuencias de estas (Caballo, 1991), ese sentido, el manejo de contingencias se dirige al aprendizaje de conductas más favorables que son realimentadas y apoyadas por un medio familiar y/o escolar que, en el caso de niños y adolescentes, es una herramienta eficaz en la atención de problemas de conducta (Wielkiewicz, 1992; Meyer, 1993; Valadez, 1998). Esta opción implica que los padres, tutores y/o educadores sean capacitados por un profesional en psicología que les ayude a manejar las situaciones que les resultan de especial complicación cuando aparecen conductas inadecuadas, disruptivas o inaceptables (aquí dejamos un artículo de uno de nuestros colaboradores para conocer más al respecto). En tal proceso de aprendizaje los padres se entrenaran en formas de acción, pero también de inacción, para mejorar y aumentar las conductas favorables de sus hijos. Esto se logra desde un trabajo integrativo con un psicólogo capacitado en este tipo de técnicas que acompaña y asiste a los padres e interactivo entre padres e hijos, ya que el ambiente donde se desarrolla la conducta-objetivo es el lugar idóneo para trabajarla.

 

A modo de cierre, el caso de Marco nos plantea la necesidad de establecer contingencias ante la conducta inadecuada, pero también para aumentar conductas adecuadas (como el seguimiento de reglas). El manejo de contingencias se emplea como estrategia en el Entrenamiento de Padres, siendo aplicable este a una amplia gama de conductas problema, ya sea que estén relacionadas con la salud (consumo de drogas, prácticas de riesgo), la educación (rendimiento escolar, cumplimiento de actividades) o en el hogar (deberes, seguimiento de reglas), podemos apoyarnos en ella. En Centro Integral de Psicología manejamos tratamientos propicios que, en particular, en el Entrenamiento de Padres pueden facilitar el desarrollo de habilidades para el manejo eficiente de este tipo de situaciones. Dirigiéndonos siempre por la convicción de la práctica basada en la evidencia, la ética y la acción responsable con cada uno nuestros clientes.

 

Referencias
Caballo, V. (1998). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Madrid: Siglo XXI
Garnica, G., Robles, R., Sánchez, J. y Juárez, F. (2013). Mejoramiento de contingencias parentales y reducción de problemas conductuales en adolescentes. Psicología Iberoamericana, 21 (1), pp. 79-87.
Valadez, A. (1998). Un caso específico de manejo conductual en el contexto familiar. Revista electrónica de Psicología Iztacala, 1(1).
Centro Integral de Psicología (2016). Técnicas correctivas para padres e hijos: Mejorar la conducta de los niños modificando la conducta de los adultos. Dispobible en: http://cideps.com/tecnicasparapadres/


Erick Guerrero Manjarrez

Psicólogo en Centro Integral de Psicología
Licenciado en Psicología Clínica, UdeO
Estudia Maestría en Psicología Clínica Infantojuvenil, U de O
Profesor en Universidad Autónoma Intercultural de Sinaloa.Ver perfil