Cuando pensamos en una adicción, muchas veces nos enfocamos en por qué empezó: problemas personales, estrés, malas decisiones, amistades, etc. Pero hay algo muy importante para entender por qué una conducta adictiva no se detiene: lo que ocurre después de que la persona consume o realiza la conducta. A esto, en psicología, le llamamos consecuentes.
¿Qué son los consecuentes, te preguntaras? De manera sencilla, podríamos decir que es lo que ocurre inmediatamente después de una conducta.
Por ejemplo:
- Tomas alcohol → te sientes relajado
- Fumas → se reduce tu ansiedad
- Apuestas → sientes emoción o ganas dinero
- Consumes droga → olvidas problemas por un rato
Aunque parezca obvio, esto es clave: Si algo se siente bien o quita algo malo, es más probable que lo repitamos.
El secreto de por qué se mantiene una adicción
En muchos casos no se trata de lo que pasó antes… sino lo que la persona obtiene después. Imagina lo siguiente:
Un señor que vende en la esquina y está muy estresado por problemas económicos, su esposa está enferma, los hijos no lo visitan etc. Un día prueba una sustancia (como beber alcohol) o hacer algo (como apostar), en ese momento ocurre algo importante:
- Se le olvida el estrés
- Se siente tranquilo
- Se distrae
- Se siente “mejor”, aunque sea por un rato
Ese alivio funciona como una recompensa y se crea un aprendizaje:
“Esto me ayuda a sentirme mejor, hay que hacerlo otra vez.”
Dos formas en que las consecuencias refuerzan la adicción
Hay dos tipos principales de consecuencias que mantienen estas conductas:
1. Cuando algo agradable aparece (refuerzo positivo)
Es cuando la conducta trae algo agradable.
Ejemplos:
- Sentir placer
- Sentir euforia
- Recibir dinero (en apuestas)
- Sentirse más sociable
“Lo hago porque me hace sentir bien.”
2. Cuando algo desagradable desaparece (refuerzo negativo)
Aquí está uno de los puntos más importantes.
Es cuando la conducta quita algo desagradable:
- Ansiedad
- Tristeza
- Estrés
- Problemas (aunque sea momentáneamente)
“Lo hago porque me deja de doler.”
Este tipo de refuerzo es especialmente poderoso en las adicciones.
¿Por qué es tan difícil dejarlo? Porque las consecuencias son inmediatas, pero los problemas son a largo plazo. Ejemplo:
Consumo → alivio inmediato
Pero después → problemas de salud, familiares o económicos
El problema es que aprendemos más rápido de las experiencias inmediatas que de las lejanas. Por eso muchas personas siguen repitiendo una conducta aunque sepa que le hace daño.
Un ejemplo sencillo
Imagina esto:
Una persona llega cansada y estresada a casa.
Bebe alcohol → se relaja.
Al día siguiente:
Vuelve a sentirse estresada → vuelve a beber.
Y así se forma un ciclo:
Malestar → consumo → alivio → repetición
Entonces… te preguntarás: ¿Qué se necesita para cambiar?
Si queremos cambiar una conducta adictiva, no basta con decir “deja de hacerlo”, “échale ganas”, “usa tu fuerza de voluntad”, frases que es muy común escuchar en este tipo de problemáticas, que sinceramente si me lo preguntan, más que ayudar solo invalidan a la persona y minimizan el problema, llegando a desvalorizar el estado emocional de quien vive este problema.
Así que hay que trabajar en:
- Encontrar otras formas de obtener alivio
- Aprender a manejar emociones difíciles
- Cambiar las consecuencias (por ejemplo, reducir los beneficios del consumo o aumentar los beneficios de conductas saludables)
Las adicciones no se mantienen porque la persona “quiera hacerse daño”.
Se mantienen porque funcionan en el momento. Dan alivio, placer o escape… aunque después cobren factura.
Entender esto no solo ayuda a explicar la adicción, sino también a tratarla con más empatía y mejores estrategias.

Saúl Santillanes
Psicólogo clínico
Puedo acompañarte en tu viaje hacia un estilo de vida más saludable


