Cómo ayudar a tus hijos a vivir unas mejores fiestas decembrinas

La Navidad es una época del año que todos esperamos con ansias, llena de experiencias y momentos familiares. Como cualquier otra situación, conllevan emociones tanto en niños y adultos.

 

Aunque regularmente asociamos las fiestas decembrinas con emociones “positivas” o de “alegría” también se hacen presentes algunas otras emociones no tan fáciles de vivir, como tristeza por los que no están, desilusión por no cumplirse las expectativas, frustración cuando terminan estas fechas, etc. Los niños también experimentan estas emociones y lo hacen de manera más intensa. Sabemos que las emociones son una parte natural del ser humano, es normal experimentarlas incluso aquellas que son desagradables.

 

Hoy me gustaría hablarte precisamente sobre cómo estas emociones pueden presentarse en estas fechas y de qué manera puedes ayudar a tus pequeños a vivirlas distinto (también aplica para ti).

 

  • Es común que los niños se sientan alegres e ilusionados por el reencuentro con la familia, los regalos y dulces
  • Que experimenten tristeza por las ausencias… si algún familiar ya no está presente
  • Las vacaciones y la Navidad suponen una ruptura con las rutinas de los niños, se habitúan a hacer lo que quieren y es probable que se enfaden cuando tratamos de poner límites.
  • También es común que sientan frustración cuando los regalos no cumplen sus expectativas, pueden recibir algo distinto a lo que pidieron o menos regalos de los que esperaban.
  • Una emoción relacionada al punto anterior son los celos, cuando en las reuniones familiares aparecen otros niños, o juguetes más llamativos que los suyos.
  • Y por supuesto, apatía, desanimo y tristeza cuando las vacaciones llegan a su fin y hay que retomar actividades no tan interesantes como la escuela y la rutina diaria.

¿Cómo podemos intervenir ante estas situaciones?

 

  1. Intenta mantener (en la mayor medida posible) sus rutinas.

    Sabemos que en estas fechas los compromisos y situaciones especiales se presentan muy seguido, ¡y está bien! Sólo recuerda que en los días menos ocupados puedes ayudar a tu pequeño manteniendo sus horarios, por ejemplo, la hora del baño o de irse a la cama.

  2. Expresa tus emociones y ayúdale a expresar las suyas.

    Como platicábamos anteriormente, las emociones son parte de la vida. Irlas identificando y poniéndoles un nombre puede ayudar a tu pequeño a verlas con otros ojos. El saber qué es lo que pasa dentro de mí puede ser un punto clave para reaccionar de una manera distinta a ello.

  3. ¡Es hora de intentar cosas nuevas!

    Un paseo por el parque, una actividad para toda la familia (desde lo más sencillo como ver una película) permite que conecten de nuevo como familia y fortalezcan lazos.

  4. Recuerda con alegría a los que no están.

    Estos momentos son sumamente difíciles, especialmente para los niños que puede costarles un poco más de trabajo entender la partida de un ser querido. Ayudar a tus hijos a recordarlos con amor y alegría les permite vivir estas emociones y compartirlas.

  5. Hablemos de los regalos.

    En ningún caso los regalos de Navidad deben comprometer la economía familiar. Es completamente normal que como padres, busquemos darle a nuestros hijos absolutamente todo lo que nos piden, y esto a veces nos puede poner en situaciones complicadas cuando se nos juntan los compromisos económicos. Recuerda que, cuando se razona con ellos, los niños entienden perfectamente las limitaciones y su capacidad de adaptación es asombrosa.

  6. Ten paciencia.

    Recuerda, también se vale tomarte un minuto para respirar y disfrutar plenamente de estos momentos con tu familia, especialmente ante situaciones difíciles con tus pequeños.

 

P.D. No olvides los abrazos, besos y felicitaciones.

Martha Lorenia Monreal Quintana

Psicóloga en Centro Integral de Psicología.
Licenciada en Psicología, U de O.
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