Dentro de la terapia Cognitivo-Conductual como aproximación a la terapia de pareja se habla de «pensamientos» que pueden llegar a ser motivo de conflictos con la pareja, aunque actualmente existen otras aproximaciones más parsimoniosas y con un mejor análisis de las funciones del comportamiento dentro de una interacción de pareja, resulta interesante conocer desde esta perspectiva algunos pensamientos que parecen ser motivo de conflicto:
Atención selectiva:
Las parejas en conflicto solamente se fijan en las conductas negativas del otro y tienden a no ver o a disminuir la importancia de las conductas positivas.
Atribuciones:
La atribución del problema a determinadas causas se ve como un elemento necesario para su solución, pero si no se hacen las atribuciones correctas se asegura el conflicto. Por ejemplo cuando se discute se buscan culpables o se achacan los problemas a malas intenciones que nunca se pueden probar o a elementos que no se pueden cambiar como la propia personalidad.
Expectativas:
Si aparece una discrepancia entre lo que creen los esposos o parejas que debería ser el matrimonio o convivencia y lo que perciben que es, tanto en cualidad como en cantidad, los problemas están asegurados. Se plasma en frases como “Esto no tiene solución”. “Debería ser así”.
«Ideas irracionales»:
Algunas ideas, aunque normales, pueden ser un foco de conflictos ya que no son necesariamente universales. Algunas de estas ideas son:
Estar en desacuerdo es destructivo de la relación.
Los miembros de la pareja deben ser capaces de averiguar los deseos, pensamientos y emociones del otro.
Uno debe ser un compañero sexual perfecto del otro.
Los conflictos se deben a diferencias innatas asociadas al sexo.
Para reflexionar....
La forma en que interpretamos las acciones de nuestra pareja suele ser más determinante que las acciones mismas. Los sesgos cognitivos, como la atención selectiva o las expectativas irreales, actúan como filtros que distorsionan la realidad y alimentan el conflicto. Identificar estos patrones no solo ayuda a reducir la tensión, sino que abre la puerta a una comunicación más honesta y basada en hechos, no en suposiciones.
Aunque existen modelos actuales que priorizan el análisis funcional de la conducta, la perspectiva cognitivo-conductual nos ofrece una hoja de ruta clara sobre cómo los procesos internos perpetúan las crisis relacionales. Queda claro que:
La rigidez en las expectativas bloquea la negociación.
Las atribuciones erróneas generan un ciclo de culpabilidad sin salida.
Las ideas (reglas) rígidas actúan como estándares imposibles que garantizan la frustración.


